Ha sido una tarde-noche extenuante (por las múltiples emociones encadenadas) pero no me quería ir a dormir sin ofrecer aquí algunas pinceladas de opinión respecto a los grandes cambios por los que acaba de pasar el país. Mañana ya llegará el momento de analizar datos y hacer gráficas como un poseso.

Quizás a algunos les parecerá exagerado decir que estas elecciones son históricas, ya que el PP y el PSOE vuelven a reunir la mayoría de los votos, pero si nos fijamos en varios datos veremos que verdaderamente estas elecciones parecen marcar un cambio de época. Casi podríamos decir, siendo un poco grandilocuentes, que estas elecciones son las municipales más decisivas desde las de 1931.

Por primera vez en la historia las tres ciudades más grandes de España van a tener, previsiblemente, alcaldes que no son ni del PP ni del PSOE: Manuela Carmena en Madrid, Ada Colau en Barcelona y Joan Ribó en Valencia. Los dos primeros casos son el mejor ejemplo de lo que puede conseguir la unión popular en España cuando se hace bien, algo que en muchos casos no se ha conseguido y ha dado lugar a amargas escisiones.

Se equivocaría Podemos si pensara que el éxito de estos procesos colectivos se debe enteramente a ellos. Obviamente el tirón mediático de este partido ha sido decisivo para la victoria en Madrid, pero en Barcelona lo que más ha pesado ha sido la trayectoria impecable de Ada Colau. En cualquier caso, ambos Ganemos surgieron de forma muy independiente a Podemos – y estos estuvieron hasta bien avanzados los procesos debatiéndose sobre si unirse a ellos o no -. Ello cuando no han intentado directamente torpedearlo desde dentro, como en Sevilla o en otros cuantos sitios. Pero creo que finalmente debemos, sin olvidar esto para tomarlo como ejemplo de lo que no hay que hacer, quedarnos más bien con la constatación de que es posible (aunque algunas veces parezca tan inalcanzable) dejar de lado los egos y conseguir llegar a espacios de entendimiento y objetivos comunes. Cuando nos jugamos algo tan importante y el enemigo es tan grande las disputas menores y las rencillas deberían quedar en un segundo plano. De lo contrario corremos el riesgo de que cuando le hablemos a nuestros hijos de las históricas municipales de 2015 sea para ilustrar lo que pudo haber sido y no llegó a ser.

Y mientras aplaudo a Podemos allá donde ha conseguido llegar a una verdadera convergencia basada en la igualdad y el respeto mutuo, también me gustaría expresar lo inexplicable que me parece esa decisión de no ir con su “marca” incluso en los sitios donde se presentaba en solitario. Es una estrategia estúpida, pues las dos supuestas ventajas que tenía esto (no se desgasta Podemos y no se corre el riesgo de que se metan aprovechados en las listas) no son tales: esos dos riesgos siguen existiendo plenamente, ya que la gente es tan consciente de que esas candidaturas son “de Podemos” – como ellos mismos se encargan de reforzar cuando salen a celebrar los éxitos de esas formaciones – que no podrán evitar que la gente los culpe de los fracasos. Al final esto sólo ha servido para confundir a la gente, para ganarse denuncias ante la Junta Electoral por tener que estar indicándole a los votantes qué papeleta deben coger si quieren votar a Podemos y para posibilitar que surjan candidaturas engañosas (“rogue lists” como yo lo llamo) que se inscriben como “Ganemos” o algún nombre similar para aprovecharse de la confusión de la gente con estas sopas de siglas y arañar algún voto (como el falso Ganemos de Sevilla, que ha conseguido 12642 votos, o el partido instrumental creado por la rama crítica de Podemos Córdoba, que van a competir contra sus propios compañeros, integrados en Ganemos Córdoba).

También me alegro de que IU-Madrid se haya dado tal batacazo, muy merecido. El espectáculo que vienen dando desde hace ya demasiados meses es lamentable y lo ha seguido siendo durante la campaña. Ya era indignante el inmovilismo de la dirección federal con respecto a este asunto, pero Cayo Lara lo ha empeorado apoyando abiertamente a Raquel López durante la campaña, a pesar de la decisión de la dirección federal de no reconocer ni su candidatura ni la de Ahora Madrid, como se ha tenido que encargar de recordar muchas veces Alberto Garzón. Espero que después del resultado se tomen medidas, que no deberían ser otras que la convocatoria de una asamblea extraordinaria para limpiar y salvar al partido de una muerte cierta. Y sobre todo que los pocos militantes que apoyaran a la dirección de IU-Madrid (la mayoría de las bases, incluido el PCE-M al completo y el candidato democráticamente electo, Mauricio Valiente, están donde tenían que estar, en Ahora Madrid) se convenzan de que los que decían que la unidad popular era la única vía para el cambio tenían razón, aunque pareciera que predicaban en el desierto. Como le pasa a Podemos, pero en este caso a una escala aún mayor, a IU le ha ido bien donde converge y fatal donde ha ido en solitario (con algunas honrosas excepciones). Victoria moral de Garzón sobre Lara. A ver en qué se traduce.

En definitiva. Estoy muy emocionado por este resultado, a pesar de todo lo malo. Ha acabado la negra época del poder absoluto del PP, que deja de gobernar la capital del Reino y Valencia tras 24 años de control ininterrumpido. En unas pocas horas han caído pesos pesados, viejos políticos que parecían inamovibles y eternos, como Esperanza Aguirre, Rita Barberá, Alberto Fabra, Alberto Núñez Feijóo, María Dolores de Cospedal, Rosa Díez… Ni en la Boda Roja se asesinaron tantos personajes principales. Nunca se había sentido este viento de cambio, este sentir de que por primera vez hay esperanza, de que lo mejor está por llegar. Para mí la foto de abajo lo resume todo. No es que unos pocos universitarios iluminados le hayan devuelto el poder a la gente, no: la gente que se viene organizando, que desde el 15M ha tejido redes populares y se ha dejado la piel trabajando por lo que creen justo, está empezando a conquistar el poder por sí misma, a convertirse en protagonista de su propia historia. Y así es como una de esas antisistema perroflauta llena de dignidad ha llegado a ser alcaldesa. No tenemos nada que perder y todo que ganar.