Quizás la gran novedad de estos segundos comicios sea la coalición electoral entre Podemos e Izquierda Unida, pero sin embargo estas elecciones giran en torno al PSOE y su futuro. La situación ante la que se encuentra el partido es muy singular, por lo mucho que se juegan. O Pedro Sánchez se convierte en el séptimo presidente del gobierno de España o el PSOE se hunde, quizás para siempre. No hay mucho campo en medio, pero algo hay. Por eso es interesante analizar cuáles son las opciones a las que Sánchez se enfrentará el 27J, por eso y porque hacer política ficción en la jornada de reflexión es siempre divertido.

La clave de cualquier estrategia poselectoral, y en la cual el PSOE está depositando toda su esperanza, es si queda por delante de Unidos Podemos al menos en escaños. Si lo hace, podría intentar gobernar con el apoyo de UP. El problema de esto es que se vuelve a repetir el escenario de solución imposible post 20D, las líneas rojas de Díaz: gobernar sin apoyo ni abstención de un partido nacionalista (lo cual sería imposible si, como predicen todas las encuestas, UP y PSOE no suman mayoría absoluta) y que UP no entre en el gobierno, lo cual sería inaceptable para los de Iglesias, máxime cuando estos se verían legitimados para exigir que sea Iglesias el candidato a ser investido presidente, si, como parece esperable, ganan en votos. La opción más fácil aquí para Sánchez, si su partido se empeña en no dejarle ser presidente con el apoyo de UP, sería alargar al máximo la negociación de la investidura, quizás reeditando el pacto con Ciudadanos, y al borde de la convocatoria de terceras elecciones anunciar que, por responsabilidad democrática y ante la intransigencia de UP que no le deja gobernar sin pedir asientos a cambio, van a abstenerse para dejar gobernar al PP, evitándole así a los ciudadanos otra repetición de elecciones y poniendo en marcha al país. Podrían anotarse otro tanto pidiendo la cabeza de Rajoy a cambio, como ya hace Ciudadanos. Así se podría vender más o menos bien semejante traición a los principios y promesas que ha defendido el PSOE durante toda la campaña, aunque con el riesgo de que a Podemos se le da especialmente bien crear relatos, y trataría de explotar al máximo esto para situar al PSOE en la derecha y proclamarse único partido de la oposición.

Si el PSOE queda por detrás de UP en escaños y en votos es cuando la cosa se pondría interesante. Aquí no hay solución buena, se trataría de pensar no ya en esta legislatura, que estaría perdida, sino en cómo recuperarse antes de las próximas elecciones, sean en 2018 o en 2020. Es decir, elegir entre una nueva travesía por el desierto de 2-4 años o la práctica desaparición.

       Si el PSOE, pudiendo facilitar un gobierno progresista, eligiera dejar seguir gobernando al PP de los recortes y la corrupción masiva, sus votantes no lo perdonarían.

Por mucho que seguramente la élite del PSOE se sentiría más cómoda dejando gobernar al PP en este escenario, no creo que sea la mejor opción táctica. Si el PSOE, pudiendo facilitar un gobierno progresista, eligiera dejar seguir gobernando al PP de los recortes y la corrupción masiva, sus votantes no lo perdonarían e Iglesias lo tendría muy fácil para convertirse en el líder de la oposición y conquistar todo el espacio del PSOE en las siguientes elecciones. Aquí entra lo que mencionaba antes de la habilidad de Podemos para crear discurso. Esta (que gobierne el PP cuatro años más para luego llevarse todos los votos del PSOE y quedar primeros) sería una opción que, pragmáticamente, le vendría aún mejor a Unidos Podemos que gobernar ahora, por lo que, obviamente, no dejarían pasar la oportunidad.

Con todo, es posible (y se podría decir que probable) que los barones del PSOE no dejen a Sánchez facilitar el gobierno de Unidos Podemos, y esto sería un suicidio cierto por lo ya dicho. Sin embargo, si fueran inteligentes, reconocerían que es la mejor opción que tiene el partido. Está claro que en una coalición de gobierno el beneficiado siempre es el partido del presidente. Tener a ministros socialistas y a Sánchez de vicepresidente (además de ser una visión que parece totalmente descabellada por la situación actual del PSOE) le daría a Iglesias mucha facilidad para vender su acción de gobierno: “todo lo bueno que hacemos es gracias a Unidos Podemos, todo lo malo es culpa del bloqueo del PSOE”. Sin embargo, apoyar la investidura de Iglesias sin entrar en el gobierno de UP es una opción mucho mejor, sobre todo cuando UP se ha comprometido a someterse a una moción de confianza a mitad de legislatura. El PSOE puede asegurarse la supervivencia si los deja gobernar, manteniendo la esperanza de que una vez que estén en el gobierno y la gente vea que no pueden llevar a cabo todo lo que prometieron (contando con una Europa que pedirá nuevos recortes y que tratará de ser inflexible para no aumentar más la inestabilidad causada por la salida del Reino Unido) la “burbuja” de Podemos se desinfle. Todo lo que les quedaría por hacer sería esperar dos añitos (tras los cuales todavía sería difícil ver los efectos de las políticas de UP), dejar caer al gobierno de Iglesias y centrar la campaña en que el fenómeno Podemos era algo vacío y en que los únicos que han demostrado que son capaces de llevar a España por la senda del progreso son los socialistas. Esta sería la mejor estrategia de supervivencia para Sánchez. Lo que pasa es que no está nada claro que siguiera siendo líder del PSOE para entonces. Aún queda ver si Susana Díaz pide su cabeza si queda por detrás de Iglesias en votos o sólo si queda detrás en escaños. Lo mejor para ella sería pedirla sólo si queda por detrás en escaños y luego, como líder del PSOE, seguir la estrategia que detallaba en este párrafo. Si hay que dejar al PP gobernar, dejará que se encargue Sánchez o una gestora.

       Incluso si se consigue que UP gobierne, va a ser difícil que aguanten más de dos años en el poder.  Todo depende de dos cosas: la movilización en apoyo al gobierno, y la habilidad de Iglesias para crear un frente común con los otros países del sur y emprender una transformación de la Unión Europea

Lo malo es que parece que estoy diciendo que pase lo que pase, incluso si se consigue que UP gobierne, va a ser difícil que aguanten más de dos años en el poder. Pero creo que también aquí hay margen de maniobra. Todo depende, a mi juicio, de dos cosas: la movilización constante en la calle en apoyo al gobierno, como no para de repetirnos Anguita; y de la habilidad con que Iglesias renegocie la deuda con Europa, pero también su habilidad para crear un frente común con los otros países del sur y emprender una transformación de la Unión, espoleada por el miedo a la desintegración que ha causado el Brexit. Es complicado, pero nadie se esperaba otra cosa.

Por último, y para terminar con el ejercicio especulativo, expongo mi teoría más loca: incluso quedando tercero en escaños y votos, al PSOE le quedaría la táctica “a lo Borgen” (aunque esta tenga un cariz sucio que la serie danesa no tenía) que consistiría en decirle al PP: «mira, ahora mismo puedo hacer presidente a Iglesias, y UP no va a tener miramientos en, una vez en el poder, meter a todos los corruptos que se pueda en la cárcel. Pero tenéis otra opción, hacer a Sánchez presidente, recibiendo a cambio el compromiso de no ser muy duros en la persecución de la corrupción del anterior gobierno (lo suficiente para calmar a la opinión pública) y una moción de confianza en dos años». Claro que el PP lo tendría dificilísimo para explicar este trato al público o a su propia militancia, por lo que no es nada más que ficción.