En este artículo explico como configurar las particiones de nuestro disco duro, dentro del proceso de instalación de GNU/Linux (aquí tomo como ejemplo Ubuntu GNOME, pero lo que menciono aquí vale para la mayoría de instalaciones de distribuciones modernas). Esto tiene como objetivo tener varios sistemas operativos (SO) instalados en el mismo disco duro (en este ejemplo, Ubuntu GNOME y Windows) de forma que cada vez que encendamos el ordenador podamos elegir arrancar uno u otro, según nuestras necesidades en ese momento.

Este artículo está encapsulado en el artículo de instalación de Linux, en el que se describe todo el proceso. Esta parte de la instalación la pongo en un post aparte ya que el instalador de Ubuntu ofrece la opción de instalar automáticamente el sistema sin reemplazar Windows, siendo la opción de configurar las particiones manualmente para usuarios un poco más avanzados (o, mejor dicho, más valientes, ya que los pasos que describo aquí no tienen complicación alguna, más allá del respeto que provoca toquetear el disco duro y el miedo de borrar nuestros datos) que quieren un control mayor de cómo ha de quedar repartido su disco duro.

Recordad hacer un respaldo de todos vuestros datos antes de poneros manos a la obra.

Tras haber seguido los primeros pasos de instalación descritos en el anterior artículo, llegamos a la pantalla de “Tipo de instalación”, donde seleccionamos “Más opciones”.

Ahora vemos una lista de las distintas particiones que hay ya en nuestro disco duro. En el mío tenemos una gran partición ntfs (ntfs, fat32, ext4 y otros tipos de particiones que veremos son diferentes sistemas de archivo, que son la parte del SO que se encarga de administrar la información guardada en los discos duros) de unos 480 GB donde estaría el SO y los datos, y otras tres pequeñas reservadas a cosas de arranque y recuperación de Windows.

Quizás en vuestro disco duro haya una única partición, o un número distinto al de las mías, pero en cualquier caso seguramente habrá una gran partición como la que describo. Esa es la que vamos a toquetear, las otras dejadlas tranquilas.

Lo que vamos a hacer es recortar espacio libre de la partición grande y a partir de ese espacio crearemos una partición para los datos y otra partición más pequeña para Ubuntu. Como veis, en la partición de Windows tengo en uso 93 GB, ya que aparte del SO tengo datos almacenados ahí. Si vais a manipular vuestras particiones intentando no cargaros el SO ya instalado, lo ideal sería que vaciarais el ordenador de datos (pasándolos a un soporte externo) antes de empezar la instalación (otra opción más fácil sería borrar todas las particiones y empezar desde cero instalando cada SO, pero es más arduo, claro). Si hacéis eso, os aparecerá en uso mucho menos espacio, sólo el que ocupe Windows.

Lo que vamos a hacer para no cargarnos Windows es recortar menos espacio del que está libre, para asegurarnos de que sólo borramos espacio vacío. Así que como yo tengo, redondeando, 94 GB en uso y la partición en total tiene 496 GB, voy a quitarle 396 GB (dejando 100, por tanto) para estar seguros. Para ello pulsamos el botón “Change…” abajo a la izquierda. En “Tamaño” pongo 100000 MB (que no son exactamente 100GB, estoy redondeando) y en “Utilizar como” dejo “no usar la partición”. Aceptamos. No os asustéis haciendo todo esto, ya que hasta que no pulsáis el botón “Instalar ahora”, cualquier cambio que le hagáis a las particiones es totalmente reversible.

Ahora nos muestra el espacio libre que acabamos de dejar:

Aparte de las particiones que ya tengamos hechas vamos a crear tres más, como ya hemos explicado. Pero existe un límite al número de particiones que se pueden crear en un disco duro, cuatro. A pesar de ello, existe una solución: un tipo especial de particiones llamado partición extendida. Esta partición no contiene datos, sino otras particiones. Es como una carpeta de particiones. Gracias a las particiones extendidas, se puede rebasar el límite de cuatro particiones primarias. Las particiones que se crean dentro de una extendida se llaman lógicas.
Por lo tanto, si empezasteis con más de una partición (como es mi caso) antes de seguir deberéis crear una partición extendida, a la que le asignaréis todo el espacio que acabáis de liberar. Si sólo teníais una partición (Windows y datos) no necesitaréis hacer esto. 

Para empezar a crear nuestras particiones, seleccionamos el espacio libre y le damos al botón +. Las tres particiones que vamos a crear son:

  • La partición donde instalaremos Ubuntu GNOME. Con 38GB es más que suficiente. Si tenéis poco espacio en el disco podéis poner desde 25GB. En tipo de la partición, ponemos lógica si hemos creado la partición extendida y primaria si no. En “Utilizar como” ponemos ext4, que es el sistema de archivos más usado en Linux. Lo demás lo ponemos como en la imagen.

  • La partición de la swap (o de intercambio). La swap es una partición del disco duro que Linux usa como memoria RAM cuando ésta está muy llena. Hay mucha discusión entre los entendidos sobre cuál es el tamaño ideal de la swap, existiendo reglas para todos los gustos. Como todos mis PCs tienen 4GB de RAM o más, siempre pongo 4GB de swap (algunos dicen que a partir de 4GB de RAM basta con 2GB de swap, pero como tampoco es mucho espacio, mejor que sobre que falte). Para ordenadores con menos de 2GB de RAM, la regla más usual es crear una swap del doble del tamaño de la RAM. Es decir, que si tenéis un PC con 256MB de RAM, le ponéis 512MB de swap. Para crear la partición de la swap, seguid los mismos pasos que en el apartado anterior, seleccionando “área de intercambio” en “Utilizar como” e introduciendo el tamaño deseado.

  • Por último, la partición de los datos. A esta le asignaremos todo el espacio libre que queda. Escogeremos el sistema de archivos ntfs, que es el de Windows. Esto lo hacemos porque Linux puede leer ntfs, pero Windows no puede leer ext4. Así, ambos SO podrán leer y escribir en la partición de datos.

 Ahora sólo nos queda revisar que todo esté tal y como queremos, asegurarnos de que en “dispositivo donde instalar el cargador de arranque” esté seleccionado el disco duro entero (saldrá algo tal que /dev/sda [el nombre de vuestro disco duro] [(la capacidad del mismo)]) para que el cargador de arranque (el GRUB que mencionamos en el otro artículo) reconozca todos los SO instalados en el disco duro y pulsar “Instalar ahora”. A partir de aquí podéis seguir con el artículo principal, aunque ya todo lo que queda es pan comido.