El único placer que he obtenido de esta campaña, y probablemente de las elecciones en su conjunto, son las chorradas de internet que han surgido de las previsibles cagadas de los políticos (entre las que incluyo los debates). Creo que ya cada vez estoy peor de los nervios o me estoy haciendo mayor. Donde antes disfrutaba de las estupideces y las mentiras de los políticos y tertulianos marhuenderos, que me daban un placer rayano en el sadomasoquismo, ahora sólo siento asco y pena.

El motivo principal de mi lamento es que Rajoy, que se ha dedicado a destrozar los servicios sociales, que ha expulsado a tanta gente del país porque no se pueden ganar la vida aquí, que impone un modelo productivo que lleva de los pobres desempleados a los pobres con contratos basura (¡Los suertudos!¡Y no dan gracias!), que en cuatro años sólo ha conseguido disminuir los cotizantes a la seguridad social… va a ganar otra vez las elecciones. Y eso sin hablar de que en su partido se lo llevan calentito. Estoy tentada de pedir la nacionalidad de un país guay. Islandia no estaría mal, tienen ponis peludos y el EVE, y tuvieron las narices que nosotros no tuvimos para enchironar a los banqueros corruptos y no pagar la deuda.

Este cartel lo van a poner en todas las fronteras con España. Hay que advertir a los visitantes.
Al PSOE mejor ni mencionarlo. ¿Eliminar la reforma laboral cuando fueron ellos los que la iniciaron? Que le vendan el cuento a otro. Jamás he visto a un partido afirmar con tanto descaro que iban a hacer exactamente lo contrario de lo que hicieron la anterior vez que gobernaron. Bueno, miento. El PP hace lo mismo, e incluso les cuesta mantener la cara seria antes de que pase la época de elecciones. Aún recuerdo con placer malsano el debate entre Rajoy y Rubalcaba:
  • “Señor Rajoy, no mienta, sabe que va a hacer todo lo contrario de lo que pone su programa”
  • “¿Lo contrario yoooo? Jijiji”
Jijiji
¿Qué contrato tallado en piedra tiene ese hombre para que modere todos los debates? ¿Y por qué sólo lo veo cada cuatro años? ¿Es como el juez de Sabrina (Cosas de Brujas), que sólo sale de su total aislamiento para moderar con imparcialidad? ¿Es por eso que quiere saber tan desesperadamente qué pasa en Cataluña? ¡Decídselo ya!

De los neoliberales convencidos de Ciudadanos tengo poco que decir, más allá de que me parecen el PP sin catolicismo. Muy modernos y guays para defender lo individual, pero aún más recortes al estado de bienestar en lo colectivo. Eso de decir que quieren eliminar el exceso de contratos temporales con un contrato “indefinido” con el que en la práctica te pueden despedir libremente y a precio de saldo es de tomadura de pelo. No sé qué “seguridad laboral” quieren vender con eso. Sin contar con la subida del IVA reducido y la bajada del IRPF a todos los tramos por igual. ¿A qué personas castigan más esas medidas? Es bastante obvio.

No.

Lo que más me fastidia de toda la campaña es lo fácil que habría sido que ganara un frente de izquierdas. Si Podemos e IU van unidos en Cataluña y otros lugares, ¿qué costaba hacerlo en toda España? Quizá IU era demasiado rojeras para un Podemos que no quiere hablar claro y se ha olvidado de las propuestas de hace un año, e IU tenía demasiada historia para el gusto — y el ego– de Pablo Iglesias (pero bien que se alían bajo una bandera común cuando conviene, ¿eh?). Aún así, ante la falta de una alternativa común sería injusto echarle toda la culpa de la posible pérdida de escaños de IU. Esperemos que se rompan el coco para dar con fórmulas ilusionantes y hacer llegar mejor su mensaje, o si no iremos de mal en peor.

Yo voy a votar a Alberto Garzón, creo que se ha visto claro después de la diatriba. Porque representa mis valores, y en coherencia con los propios valores debería votar todo el mundo. Y sobre todo, la gente no debería votar por oposición a otros partidos. Para mí tirar el voto a la basura sería votar con el miedo que le quieren meter en el cuerpo a tanta gente, la historia de que viene el coco si no votan a la opción “segura”. Todo el mundo se cree que entiende la ley electoral y las probabilidades de que salga uno y otro en cada ciudad de España, y luego van y apuestan a la lotería por Navidad. A quién queremos engañar.